martes, 9 de agosto de 2011

Los días en el bosque


Los días en el bosque se hacen largos. No siempre se encuentra algo para comer. Pero hay que sobrevivir igual. Se pasa hambre, frío, miedo y se sufre de soledad. Cada tanto, es posible cazar algún venado o dormir en una cueva. Pero la mayoría de las veces, hay que conformarse con conejos, ratones y dormir a la intemperie. El hambre duele; el frío también. Uno no lo entiende hasta que no lo siente en carne propia. Enorme se hace el deseo de volver al vientre materno.
 
Allí venía la nena cantando. La confundió y luego la devoró en un segundo, intentando ser sutil con sus garras para no romper la capa roja que le serviría para taparse en el invierno.  

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